Mientras esta tambaleante criatura purpura caminaba hasta alejarse de los paramos donde aun habitaban su futuros mejores amigos nokpots, pensaba y pensaba en las cosas que haría cuando regresara victorioso con la enorme fruta para valientes. Pero... ¿Qué era ser valiente?, ¿Cómo sabría cuando ya lo fuera y si lo esta haciendo bien?. La incertidumbre y las dudas de que cosas necesitaba hacer para ser el nokpots mas valiente hicieron que su mente hiciera que sus ideas se enredaran con otras y otras hasta que la palabra valiente perdió totalmente el sentido. Y cuando menos lo noto sus pequeños pies estaban ¿fríos?,¡NO!, estaban mojados.
No podía creerlo, había llegado al riachuelo que marcaba el fin de la zona segura de la tierra de los nokpots . Cruzarlo significaba el fin de lo seguro, pero también el comienzo de una aventura para hacer feliz a todos los demás notions, pensó nuestro amiguito. Estuvo tan ocupado desenredando sus pensamientos que no noto que camino toda la noche hasta que el cielo mudara su piel de estrellas a uno de nubes y una sola estrella. Tenia que ser rápido, aun era posible que algún otro del clan lo viera y la sorpresa fuera arruinada.
Era algo fácil solo cruzar el riachuelo y listo, que desastre cuando al apenas sumergirse nuestra pequeña criatura fue arrastrada. Su mente que siempre estaba llena de ruido se estrello con el silencio profundo de la nada. Y de nuevo, ruido, era su mente obligándolo a levantarse. Cuando abrió los ojos de nuevo se dio cuenta que en realidad no sabia nada. No sabia como había sobrevivido a eso, o como si quiera había salido de la violenta corriente del riachuelo. No debí salir de casa pensó, no debí querer ser algo que jamás podre ser. No soy y jamás seré valiente, fuerte o inteligente.
Entonces una voz nació del silencio, nunca había visto a alguien hacer eso, dijo la voz misteriosa. ¿Que?, replico el nokpot. Ver a alguien tan loco como tu, adentrarse así en esas aguas no es común; debes ser un chiflado o alguien que escapa de algo. Entonces dime ¿eres un chiflado o de quien escapabas?, dijo esa voz aunque suave, también muy resonante y pesada.
Yo solo quería llegar al otro lado, no escapaba de nadie, tampoco estoy loco. Para que lo sepas, yo seré el nokpot mas valiente de todos. Así que ahora dime quien eres tu, no me tengas miedo, replico el nokpot. Dices que serás el mas valiente de todos, pero no estoy seguro de ello, pues en tanto me muestre completo querrás huir de mi, aseguro la voz. ¡YO NUNCA VOY A HUIR DE NADA!, exclamo confiado la pequeña criatura.
Entonces los helechos que estaban reposando enfrente de él comenzaron a temblar y de ellos se mostraba a la casi tenue luz de la tarde un cuerpo largo y peludo. No, no podía ser eso, imploraba la criatura purpura. Los nokpots por siglos han tratado de mantenerse a salvo de los puffangs; que no te engañen lo peludos y suaves que puedan llegar a ser. Pues están hechos para devorar cualquier cosa, y a veces es solo por diversión.
Sus cuerpos largos eran para enrollarse en otros seres vivos para así volverlos mas blandos y sus largos colmillos junto a sus filosas garras eran para cortar mejor su comida. Definitivamente tenia que correr, se sentía derrotado pero no lo suficiente para morir ya. Bien aquí me tienes, ¿vas a escapar de mi?, salió del pecho tranquilo del pufffang.

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